Kurash Costa Rica participa como invitado en el Dia Mundial de la Propiedad Intelectual dedicado al deporte / Kurash Costa Rica Rica participates as a guest in World Intellectual Property Day dedicated to sport

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Luis
Luis Bogantes, presidente de Kurash Costa Rica

San José, Costa Rica.- Kurash Costa Rica figuro como ponente en la pasada actividad del Dia Mundial de la Propiedad Industrial de la mano de su presidente el ingeniero Luis Bogantes Sanabria en la actividad que reunió a importantes figuras del tren gubernamental de esta nación del istmo centroamericano, veamos:
«Como cada año, el 26 de abril se celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, una fecha dedicada a reconocer el papel central de la innovación y la creatividad en la economía y la cultura. Con la próxima celebración del mayor espectáculo futbolístico del planeta, la Copa del Mundo de la FIFA, no resulta casual que la temática de este año gire en torno al deporte.

Lic.
Lic. Agustín Meléndez, Director del Registro Nacional de Costa Rica
D
Desire Bermudez Villarebia de la disciplina de atletismo.
B
Bryan Rodríguez, protección de marcas y aspectos legales de falsificación y distribución de productos ilícitos.
R
Rocio Quiroz, especialista derechos de marca.
L
León Weston, director de la Liga Deportiva Alajuense.
M
María Emilia Blanco, especialista en registros de marca y protección de registros intangibles
Donald Rojas, Ministro de Deportes de Costa Rica
Donald Rojas, Ministro de Deportes de Costa Rica

Cuando se trata de la Copa del Mundo, las cifras hablan por sí solas: un estudio conjunto de FIFA y la Organización Mundial del Comercio (OMC), proyecta una producción bruta global de $80,100 millones y una contribución al PIB mundial de $40,900 millones, además de la creación de 824,000 empleos a tiempo completo. Sin embargo, más allá de los números, resulta aún más revelador el efecto dominó que un solo evento desencadena a nivel global: marcas de toda índole trabajando a marcha acelerada para producir artículos con imágenes alusivas al Mundial, derechos de transmisión, plataformas digitales que monetizan cada clic, hoteles que operan a plena capacidad, aerolíneas que incrementan rutas y frecuencias, supermercados que venden pantallas y bebidas en volúmenes inusitados. Incluso, al margen de la economía formal, los vendedores ambulantes y de mercadería pirata encuentran en el Mundial una oportunidad extraordinaria de ingresos. El Mundial no solo moviliza capitales multimillonarios, sino que activa, de manera simultánea, múltiples capas de la economía a nivel mundial.
Más allá de su impacto económico, el Mundial ejerce una influencia decisiva en la industria creativa. La Copa Mundial funciona como una vitrina global, un verdadero marketplace en el que convergen futbolistas, marcas, producciones audiovisuales y temas musicales oficiales. Todo el andamiaje de mercadeo y exposición que pone en movimiento los engranajes de este titán mediático descansa, en última instancia, sobre la propiedad intelectual.
El torneo se estructura a partir de un sistema de patrocinios en diversas categorías definidas por la FIFA, que permite a las empresas patrocinadoras beneficiarse del uso de las marcas oficiales de la organización, así como de una amplia exposición dentro y en los alrededores de los estadios, en las publicaciones y en el sitio web oficiales de la FIFA, entre otros espacios de visibilidad.
Los derechos de autor no son ajenos a este torneo. El tema del Mundial de Fútbol siempre crea gran expectativa. Desde que, en 1966 la FIFA apostó por reforzar su estrategia de marketing, se incorporó un tema musical oficial al evento. Aunque el World Cup Willie de ese año pasó sin pena ni gloria, le siguieron varios otros intentos que ya para 1998 con la Copa de la Vida, de Ricky Martin, hicieron que la canción del Mundial fuera un fenómeno a nivel global.
La Copa Mundial de la FIFA es, en sí misma, un activo de propiedad intelectual. El trofeo original, la Copa Jules Rimet, diseñado en honor al presidente francés de la FIFA que impulsó la creación del torneo en 1930, se entregaba en propiedad permanente al primer país que ganara tres mundiales, lo que ocurrió con Brasil en 1970. Esta copa fue posteriormente robada en dicho país. Se presume que fue fundida, pues nunca se recuperó. A partir de 1974 la FIFA utiliza un nuevo trofeo diseñado por Silvio Gazzaniga, y cambió su estrategia: el trofeo nunca se entrega en propiedad, los campeones reciben solo una réplica. Con un valor que ronda los 20 millones de dólares, el protocolo de la FIFA establece que solo jugadores campeones del mundo, entrenadores que han ganado el Mundial, jefes de Estado y altos funcionarios de la FIFA tienen autorización para tocar el trofeo original. Este sistema es extraordinariamente coherente con la percepción de un símbolo de gran valor para una organización: la FIFA no solo es titular de los derechos de imagen y reproducción de la copa, sino que controla incluso el contacto físico con el objeto original como mecanismo de preservación de su valor simbólico y comercial.

https://youtu.be/VQnJz4HAtCo?si=wPQ5m7Bg8W8Fgy5q

______________________________________________________________________San José, Costa Rica.– Kurash Costa Rica was a speaker at the recent World Intellectual Property Day event, represented by its president, engineer Luis Bogantes Sanabria. The event brought together important figures from the government of this Central American nation. Let’s take a look:

«As every year, April 26th marks World Intellectual Property Day, a date dedicated to recognizing the central role of innovation and creativity in the economy and culture. With the upcoming celebration of the biggest football spectacle on the planet, the FIFA World Cup, it’s no coincidence that this year’s theme revolves around the sport.
When it comes to the World Cup, the numbers speak for themselves: a joint study by FIFA and the World Trade Organization (WTO) projects a global gross output of $80.1 billion and a contribution to global GDP of $40.9 billion, in addition to the creation of 824,000 full-time jobs. However, beyond the numbers, even more revealing is the domino effect that a single event unleashes globally: brands of all kinds working at full speed to produce items with World Cup-related imagery, broadcasting rights, digital platforms monetizing every click, hotels operating at full capacity, airlines increasing routes and frequencies, supermarkets who sell screens and beverages in unprecedented volumes. Even outside the formal economy, street vendors and sellers of pirated goods find an extraordinary income opportunity in the World Cup. The World Cup not only mobilizes billions of dollars but also simultaneously activates multiple layers of the global economy.
Beyond its economic impact, the World Cup exerts a decisive influence on the creative industry. The World Cup functions as a global showcase, a true marketplace where footballers, brands, audiovisual productions, and official theme songs converge. The entire marketing and exposure framework that sets the gears of this media titan in motion ultimately rests on intellectual property.
The tournament is structured around a sponsorship system in various categories defined by FIFA, which allows sponsoring companies to benefit from the use of the organization’s official brands, as well as extensive exposure in and around stadiums, in FIFA’s official publications and website, among other visibility platforms.
Copyrightsare not Unrelated to this tournament, the World Cup theme song always generates great excitement. Since 1966, when FIFA decided to strengthen its marketing strategy, an official theme song was incorporated into the event. Although that year’s «World Cup Willie» came and went without much fanfare, several other attempts followed, culminating in Ricky Martin’s «Cup of Life» in 1998, which made the World Cup song a global phenomenon.
The FIFA World Cup is, in itself, an intellectual property asset. The original trophy, the Jules Rimet Cup, designed in honor of the French FIFA president who spearheaded the tournament’s creation in 1930, was awarded permanently to the first country to win three World Cups, which Brazil achieved in 1970. This trophy was later stolen in Brazil. It is presumed to have been melted down, as it was never recovered. From 1974 onwards, FIFA used a new trophy designed by Silvio Gazzaniga and changed its strategy: the trophy is never awarded permanently; the champions receive only a replica. Valued at around $20 million, FIFA’s protocol stipulates that only World Cup-winning players, coaches who have won the tournament, heads of state, and high-ranking FIFA officials are authorized to touch the original trophy. This system is remarkably consistent with the perception of a symbol of immense value to the organization: FIFA not only owns the image and reproduction rights to the cup, but also controls even physical contact with the original object as a mechanism for preserving its symbolic and commercial value.
April 26, 2026.